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Con permiso
Escrito por:
Marco Táboas.
Trabajando en marketing y ventas en el sector turismo desde hace más de 10 años.
Imagina que hace meses que recibes una News Letter semanal muy interesante sobre ofertas de vuelos y hoteles, pero desde hace un par de semanas la están enviando casi diariamente. ¿Seguirías registrado o te darías de baja?

Esta es una pregunta que debemos hacernos siempre que queramos modificar la frecuencia con la que realizamos nuestros envíos. Normalmente, cuando una News Letter funciona, cometemos el fallo de aumentar el número de envíos y saltarnos la frecuencia con la que habíamos planeado mantener informados a nuestros clientes. Está claro que si los envíos son muy positivos, podemos estudiar la posibilidad de mandarlos con más frecuencia, pero no debemos nunca dejar de pensar en lo que nuestro cliente está esperando de nosotros. Lo más correcto sería utilizar uno de esos envíos para pedir permiso a nuestra base de datos y evitar que aquellos que no lo desean acaben por darse de baja hartos de nuestra insistencia. Nuestra recomendación:
Evita las comunicaciones en exceso para no cansar a tus potenciales clientes y procura pedir siempre permiso para cualquier modificación que altere su frecuencia o formato.
Más de una vez me he visto en esta situación, en tales casos ya ni reviso el contenido del mail, como se dijo en clase: “el usuario de internet es muy vago” y obviamente si lo es cuando busca algo de su interés, pues con más razon cuando le plantan enfrente algo que no solamente no le interesa sino que también ya resulta agobiante y muchas veces ya no quiero perder el tiempo ni de darme de baja.
Buenas tardes; queríamos decir un par de cosas a este respecto:
Primero, que la publicidad está ya hasta en los rincones más inéditos de nuestra vida. Nos han condicionado tanto que si digo “Yo uso Chanel” ya se me entiende mejor que si digo “yo uso un perfume que me gusta y que huele a flores”. Este condicionamiento es tan invasivo y autoritario que lo raro es que no nos rebelemos: (“Compra esto”, “Es lo que toca”, “Sólo hasta final de mes) Encima te meten prisas… Además, te meten en la cabeza que si no usas este perfume no ligarás, olerás mal, si no tienes este coche tu familia no será feliz… Piensen en el mensaje implícito de todo lo lindo que te venden… Es lo feo que te irá todo si no compras lo que te vendo. Ahora, vayamos un paso más allá.
Los gurús del mundo de la publicidad saben el poder que tienen en las manos no sólo ya económicamente, sino incluso políticamente, piensen en los recursos que han usado desde hacen años personajes cuya imagen monopoliza el universo audiovisual de países enteros… Los gurús lo saben, y que las masas muerden el anzuelo, hoy en día incluso ya a sabiendas. Llegamos a pagar porque nos vendan la próxima película en tráilers cuando vamos al cine, nos llevamos puestos unos zapatos carísimos instando con nuestra acción a que los demás los vean y compren a su vez, sin que Nike ni Adidas nos den ni las gracias… En fin, que creo que este tema da para el infinito y no quiero abusar del tiempo volátil de los lectores, pero sintetizaré mi idea en un grito de rebelión: Compra y que no te vendan, que nada, nada, nada es por tu bien, por altruísmo de la empresa ni porque te quieren mucho ni por consideración con tu ajustada economía. El Imperio de los medios toca a su albor y ya se les ven las costuras a la manipulación descarada a la que nos someten.
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